lunes, 27 de julio de 2009

¿A quién no le gustaría tener una varita mágica para salir de apuros?

Los deseos más profundos del alma humana son siempre los mismos: amor, poder, salud, una vida mejor. Prueba intachable es la milenaria historia del joven Aladino. ¿Cuántos pobres no han deseado ser príncipes? Y en el caso de la princesa Jazmín, ¿cuántas nobles jóvenes no han deseado el privilegio de la libertad?El tiempo pasa y el cuento de Aladino no pierde vigencia. La dulce voz de Scheherezada atravesó mares y cruzó nuevos continentes. Ahora la historia de muchacho y la lámpara maravillosa es quizá el cuento oriental más famoso en occidente, tanto así que Saltillo tuvo el honor de recibir, el pasado sábado, a todos los personajes que aparecen en esta narración.En el foro del Parque Las Maravillas, había una escenografía de un mercado típico de los países de arena, desierto y magia. Unos comerciantes de fruta y de telas ofrecieron sus productos al ritmo de una simpática canción, hasta que de pronto, apareció una figura maligna, poderosa e imponente: el visir Jafar. Fue todo un deleite observar la actuación del villano. Su voz y sus gesticulaciones lo hacían ver como un personaje sacado de las caricaturas y convertido en humano.El público, en su mayoría niños, estaba a la expectativa de lo que sucedería. No importó que ya casi todos conocieran la historia, su atención siguió presente. Los vestuarios de Jazmín, Aladino, el Sultán, Jafar y demás personajes, en verdad eran dignos de reyes. Los colores muy vistosos y los diseños lucidores, incluso creativos como el personaje del loro Yago (una marioneta en los brazos de un actor).La alfombra también fue parte del elenco. Fue una grata sorpresa ver que tenía rostro, manos y pies. Sus hilos de un fino dorado decoraban su oriental estampa y, a través de mímica, se comunicó e interactuó con el público que respondía ante las preguntas de los personajes. Cuando apareció el Genio la gente se emocionó más, mientras le aplaudían sus alocados bailes.La escenografía fue muy ingeniosa. Aparentemente era un mercado, pero con sólo darle la vuelta se convertía en la cueva de las maravillas, que movía su enorme boca; en el palacio, o en el calabozo de Aladino, ¿sería esto también producto de las travesuras del Genio?La obra a cargo de Rojas Maynez Producciones presentó el auditorio Parque Las Maravillas un espectáculo musical en donde hubo bailes, cantos y magia. Todos vivieron una vez más esta historia fantástica que se asemeja mucho a tantos de los sueños que circulan por el colectivo humano. Todos hicieron un viaje a los reinos antiguos sin tener que abandonar su asiento.

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